Liga BBVA | Jornada 6 | Real Madrid 6-2 Rayo Vallecano

Varane surge entre el tiroteoEl partido ofrece razones para el optimismo y para la inquietud, sírvase usted mismo. El análisis más entusiasta nos señala la extraordinaria recuperación del Real Madrid, que encajó un tanto a los quince segundos y terminó metiendo seis goles que disparan los cañones del confeti. Y con diez jugadores durante 35 minutos, no lo olvido. La segunda lectura es más fría y se sirve cruda: el Real Madrid ganó al Rayo Vallecano jugando al contragolpe. En el Bernabéu y dominado durante largos ratos por su humilde vecino: en la segunda parte, el visitante acaparó la posesión hasta el 59%.

El examen del juego también acepta diversas perspectivas. Se podrá decir que Mourinho, hábil mariscal de campo, tocó las teclas adecuadas para hacer reaccionar al equipo. La sustitución de Lass por Özil en el minuto 28 tuvo el efecto de afilar los cuchillos del Madrid. Si el francés no se muda en los próximos días a París, habrá que considerarla un ejemplo de astucia. La entrada de Khedira y Benzema, ya en la segunda mitad, contuvo al Rayo en la misma medida que ayudó a sentenciarlo.

También se podrá afirmar lo contrario. Que el Madrid entró penosamente en el partido y que todos los arreglos posteriores fueron remiendos del problema primigenio: la crisis de juego. Ese bloqueo que persiste y que ayer se disfrazó de emoción desgarradora.

Sandoval tampoco escapa de esta crítica que se debate entre el elogio y el reproche. Su planteamiento fue hermosamente suicida y será recordado durante algún tiempo, hasta que solamente quede el 6-2. En lugar de acortar el campo, lo alargó hasta hacerlo llanura esteparia. Tan valiente fue que retó a un galgo en un canódromo. Tan hidalgo, que convirtió un partido de cara en un frenético intercambio de golpes que eran contragolpes a su mentón. Sigue leyendo

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